“La vida lejos de casa es complicada, pero es otro estilo de vida que yo elegí para cumplir mi sueño”…

Santiago Zaga Padula, 14 años, adolescente, bragadense, futbolista, integra las inferiores del club San Lorenzo de Almagro. A principios de 2018 se radicó en la ciudad autónoma de Buenos Aires y está viviendo en la pensión en la que dicha institución deportiva alberga a sus futbolistas en formación.

Comparte sus días con “nuevos amigos”, la nostalgia aflora cuando habla de la familia y de los amigos de acá…él cuenta en primera persona cómo fue esa decisión, por qué eligió este camino, y cuáles son sus objetivos deportivos.

Una entrevista en la que la firmeza de las palabras del adolescente, nos dejan pensando cuánto ha meditado esta decisión, de la que hoy ( según nos dijo) no se arrepiente.

Su familia, la distancia, las nuevas costumbres y sus nuevas amistades. El entrenamiento, la exigencia personal por mantener el puesto y los objetivos del joven… todo esto en una charla con  él y también con  su  núcleo familiar. 

“La decisión, al principio costó porque estaba medio indeciso…hasta que me dí cuenta que la oportunidad de hacer lo que me gusta y de poder cumplir el sueño que tuve desde chiquito estaba en este rumbo”,  dice “Santi” Zaga Padula. Con 14 años, el ex alumno de la Escuela Normal de Bragado habló con nosotros sobre su presente deportivo, que lo encuentra  hoy en Buenos Aires, en la pensión del club San Lorenzo de Almagro, comenzando a caminar en el fútbol profesional.

“Este camino tiene sus cosas lindas, y también las que te cuestan un poco. Estar alejado de casa, por ejemplo, es algo que cuesta; una de las cosas que tiene de lindo es que conocés nuevas personas, de otros lugares con costumbres diferentes a la que uno está acostumbrado a ver”, dijo Santiago en su charla.

Santiago es hijo de Raúl (kinesiólogo) y de Karina (bioquímica), ambos oriundos de Bragado, quienes luego de sus estudios universitarios, eligieron volver aquí a formar su familia, y desarrollarse profesionalmente.

Ninguno de ellos pensó años anteriores con el presente que hoy, la emancipación temprana de su hijo seleccionado por un club de fútbol de capital, les toca vivir como familia.

Santi se abre en esta charla, y cuenta cómo es para él crecer así :”Es lindo también porque tenes la oportunidad de cada día ser más fuerte y enfrentar los obstáculos para poder seguir con este camino que me lleva a mi objetivo”, dijo el jovencito.

“Y como todo,  por supuesto tiene la otra parte, tenes que aprender a superar obstáculos vos sólo y además extrañando a tus amigos y amigas, y más que nada a tu familia”, expresó el adolescente que hoy está fichado en las inferiores de San Lorenzo, con un excelente presente deportivo.

Valentina, la hermana menor de Santiago, con 10 años también vive los cambios que significan para todos, que su hermano viva solo y lejos de casa… la espera del fin de semana para contarse todo, es uno de los momentos de mayor disfrute para ella.

Santiago sabe que su familia está ahí, cerca, que las nuevas tecnologías hoy los acercan, y cada noche la charla con mamá, papá y Valen antes de dormir ya  es un clásico…

UN DÍA EN LA PENSIÓN DEL CLUB

“Un día en la pensión del club es distinto a un día en mi casa. A las 7 de la mañana nos despertamos todos los de la habitación, nos cambiamos y bajamos a desayunar”, contó Santi.

“Yo me tomo un té y como pan con mermelada, y a las 8 me voy a cambiar al vestuario para ya salir a entrenar 8,30 hs”, dijo el adolescente.

“Empezamos el entrenamiento con un “loco” y hacemos la entrada en calor para luego hacer lo que disponga el técnico. Al terminar de entrenar  le dejamos la ropa al utilero y volvemos a nuestra habitación a bañarnos y después esperar las 12 hs para bajar a almorzar”, explicó Zaga.

“Cuando terminamos de comer llega el descanso. A la 13 hs estamos durmiendo hasta las 15 hs que vamos al gimnasio una hora, hasta las 16 hs ; volvemos, nos bañamos y vamos al colegio de 17 a 22 hs, todos los días”, comentó Santiago.

“A la vuelta del colegio cenamos y después ya nos acostamos, yo ahí hablo con mis papás un rato, con mis amigos y  ya a las 23 hs estamos dormidos, para estar de nuevo descansados y   entrenar temprano, y siempre esperando el fin de semana para jugar”, dijo el joven enumerando sus actividades diarias.

“Adaptarse a una nueva vida cuesta, es todo distinto pero a medida que pasan los días te vas sintiendo cada vez más cómodo. La vida lejos de casa es complicada, difícil, pero es otro estilo de vida que yo elegí”, reafirmó Santiago Zaga Padula.

SENSACIONES A NIVEL PERSONAL

“Yo me estoy sintiendo muy bien, la verdad que no me arrepiento de la decisión que tomé y creo que si me volviera a tocar elegir entre irme o quedarme, volvería a elegir siempre estar acá… porque es lindo poder probar una vida distinta a la que estaba acostumbrado a tener en Bragado, y como ya te dije, esto es lo que más me gusta, y es un sueño que tenGo en la cabeza desde muy chiquito…”, nos contó feliz Santi.

“Siempre decíamos con mi primo lo lindo que sería jugar al fútbol profesional y siempre lo tuve en mi cabeza y ahora, que se me abrió la puerta no le puedo decir que no y tengo que esforzarme al máximo para lograr mi objetivo”, puntualizó en forma segura el adolescente.

Hoy es marcador central de uno de los grupos de las inferiores de un club importante a nivel nacional, y trabaja duro por conservar su lugar en lo que considera : SU SUEÑO.

ESTUDIO, ENTRENAMIENTO Y AMIGOS…

Santiago Zaga tuvo espacio para hablar del estudio, las diferencias con la escuela de acá; sus nuevos amigos y la dureza de cada entrenamiento en el que cada uno defiende su puesto a partir del rendimiento.

“Con el estudio no se me hace difícil, es fácil aunque es distinto al de Bragado”, dijo a la hora de hablar de su continuidad en la escuela secundaria.

“Cada entrenamiento es duro y muy intenso, en ningún momento podés bajar la intensidad porque todos los días te la jugás por tu puesto, por no perderlo, y para llegar lo mejor posible al fin de semana”, dijo el joven futbolista de San Lorenzo.

“Con respecto a mis amigos, con todos. Somos muchos y nos llevamos muy bien, pero obviamente con los que mejor me llevo es con los que comparten la habitación conmigo, con ellos convivo”, dijo Santiago.

“Con mis amigos de siempre, los de Bragado hablo por mensaje, los veo cuando vengo, trato de seguir el vínculo…eso se extraña”, dijo el jovencito que en plena adolescencia emigró detrás de su sueño.

LA MIRADA DE SU MAMÁ

” La decisión familiarmente fue muy muy difícil, porque pensar que él tan chiquito se iba a vivir sólo…fue complicado, pero bueno, fue algo que se habló mucho, los cuatro hablamos mucho en familia. La decisión la tomó él solito, y nosotros por supuesto durante un tiempo estuvimos hablando mucho de eso, de lo difícil que sería y también de lo bueno que esa posibilidad  le brindaba a él. Estuvimos constantemente apoyándolo en su decisión. A él le costó decidirse, al principio estaba indeciso…pero cuando tomó la decisión lo hizo bien convencido, y después jamás jamás dudó”, nos dice Karina Padula (47 años), mamá de Santiago.

“Aceptar para mí, que tan chiquito se vaya de casa, fue muy difícil, lo es todavía , se lo extraña muchísimo, día a día…su ausencia se nota mucho (dice mientras llorisquea al hablar), se nota que no está acá “, dice Karina.

“Verlo cuando viene a casa, y nos ponemos a charlar y cuenta todo lo que vivió en la semana, y lo veo tan feliz…que eso es lo que me deja tranquila: saber que lo que está haciendo es porque él lo desea profundamente”, dijo su mamá emocionada.

“Por supuesto que tengo preocupaciones, lo que me preocupa es que crezca sin nuestro apoyo día día `por no estar con él ahí..pero él está muy contenido en el club, es un club que los contiene mucho, y está muy acompañado por los chicos con los que vive en la pensión. Tienen un grupo muy lindo, se acompañan mucho”, dijo Karina.

“Nosotros hablamos todos los días a cada rato, nos vamos contando todo lo que vamos haciendo, él por un lado y nosotros desde acá. Y yo noto, que él allá la pasa muy bien también. Le encanta venir a Bragado, le encanta”, mencionó Karina, nuevamente conmovida.

“Lo vamos a buscar todos los fines de semana, nunca se queda allá, lo vamos a buscar siempre, tiene muchos amigos allá y  cuando viene ni bien llega, sale, hace visitas, va a cumpleaños, disfruta mucho”, dijo.

“Visita a la familia, a los amigos, y está muy contento cuando viene. Juega al fútbol con sus amigos, vea sus abuelos, tíos, primos, un rato siempre a todos. Pero..cuando llega el momento de hacer el bolso para irse lo hace con unas ganas terribles, y eso es lo que me hace poder sobrellevar su ausencia. Porque sé que él está haciendo lo que lo hace realmente feliz que es : JUGAR AL FÚTBOL” , contó Karina en una charla abierta con nosotros.

VALENTINA LO EXTRAÑA MUCHO

Su hermana Valentina, de 10 años, expresa en forma simple y contundente lo que siente desde que Santiago no está en Bragado: “Cuando mi hermano dejó de vivir en casa, me puse triste, él es mi compañero y siempre lo va a ser…pero cuando veo que él está feliz allá en San Lorenzo, me pongo contenta, porque sé que mi hermano está cumpliendo su sueño”, nos dijo la niña.

LO QUE PIENSA Y SIENTE PAPÁ RAÚL

Es un tema familiar, que muestra la realidad prometedora de un joven futbolista y la preocupación de una familia, que apuntala, se desvela y guía sus pasos desde la distancia, pero con presencia permanente.

“Como papá creo que tuve un varón para que jugara al fútbol, eso es lo que siempre me gustó a mí, y cuando nació le compré una pelota que todavía conservo.

“Vivo ésto diciéndole siempre a él, que es un sueño , que él lo está haciendo realidad…que es muy difícil, que para que salga un jugador de fútbol tienen que armar un gran campeonato y que por cada equipo que entrene y juegue, de 35 puede salir seguro uno sólo. Que es muy difícil ese camino, le digo siempre que sueñe siempre, cada paso, que piense que está jugando en uno de los clubes más grandes de Argentina, más importantes y que él puede vivir este sueño”, nos dijo Raúl Zaga a la hora de hablar del presente de su hijo.

“Lo que más quiero es cuidarlo, cuidarlo porque quizás este sueño algún día  no llega a lo que él espera…quiero que sepa que eso puede suceder en cualquier momento o quizás no, pero que si pasa eso no será un fracaso, sino que serán muchas experiencias vividas”, manifestó.

“Y siempre decirle que en el momento que eso suceda, él debe continuar su rumbo normalmente, en lo que hubiera sido si no hubiera jugado al fútbol. Lo que creo que hay que decirle a los padres, es que , obviamente es muy lindo que un chico esté jugando al fútbol porque eso es muy difícil,  por el tema de los tiempos, por el tema del desarraigo, por el tema económico, por el tema de que la frustración puede llegar en cualquier momento…es como entrar a la facultad, pero a los 13 años, todos los años tiene que dar materias, todos los años tiene que pasar de año porque lo pueden dejar libre , tiene que   dar parciales porque en los partidos que van jugando pueden jugar mal y lo pueden sacar, y llegar a los 18 años y ahí se recibió de “jugador de fútbol” y a partir de ahí tiene que buscar trabajo. Entonces hay que verlo así, con la diferencia que en la facultad entras como nosotros a los 17 o 18 años, y él entró a los 13 años”, enumeró su papá trazando un paralelo con la vida universitaria.

“Pienso en cuidarlo mucho porque si algún día no llega a su objetivo, quiero que esté preparado para re-adaptarse a la vida normal, porque muchos de los chicos sienten a los 18 o 20 años que no pueden jugar al fútbol y no pueden adaptarse de nuevo…y eso trae frustraciones en ellos y los marca mucho”, dijo su padre con preocupación.

“Uno siempre se pregunta si está bien o está mal lo que estamos haciendo , porque a lo mejor a los 20 años no juega más y no puede volver al estudio o a un trabajo porque lo único que supo hacer fue jugar al fútbol…eso es lo que me tiene siempre atento, lo hablo con él; le pido que tengamos cuidado con eso, y avanzar despacio, paso a paso”, contó Raúl Zaga en su charla con nosotros.

“Cada entrenamiento, cada partido , cada vez que lo veo jugar, cada charla que tenemos lo vivo como propio, vivo en él … el sueño que yo no tuve”, dijo para finalizar un emocionado papá.

 

 

 

 

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