La experiencia de dos bragadenses que viven en Israel

Ana María Conde y Uri Libedinsky están de visita en nuestra ciudad, a la que no dejan de extrañar…

Sin embargo, por propia decisión y desde hace cerca de 20 años, comparten la vida en aquel país donde la lucha es casi una rutina y los sueños de paz, una esperanza que demora.

Ana fue fotógrafa durante años del diario El Censor y ambos se conocen desde siempre, pero Uri hace ya 40 años que está viviendo allá. En uno de sus viajes se reencontraron y ya no se separaron.

Ahora están en la mitad del tiempo de su estadía en Bragado, puesto que se irán el próximo 23 de este mes. Fue bueno saludarlos con afecto, recordar que viven en un kibutz, comunidad donde viven 1200 personas, haciendo distintas tareas.

Ana saca fotos por hobby, para no olvidar otros tiempos, pero lo suyo es enseñar a construir títeres, seguramente un modo de agregar poesía e imaginación a la vida de cada día. “Me encanta la docencia”, explicó.

Para calmar la nostalgia, siempre presente, ambos dijeron que hay muchos argentinos viviendo en Israel, compartiendo la existencia de un Estado cuya creación se produjo el 14 de mayo de 1948. Un lugar en el mundo con 8 millones de habitantes, habituados a vivir en medio de guerras y revueltas.

“Extrañamente, los enfrentamientos, en vez de atemperarse, se incrementan en su violencia”, dijo Uri, cuyo nombre significa “luz mía”, en idioma hebreo.

Libedinsky consideró a David Ben Gurión, como uno de los dirigentes de mayor relevancia nacional en Israel. Cuando se declaró la independencia, hubo una guerra; en el 67 se produjo la llamada de los Seis Días y en los años 1982 y 2006, hubo sendos enfrentamientos armados por el Líbano, fue tratando de explicar, sin que el cronista anotara todo…

Quedó aclarado que la llamada Franja de Gaza, una breve extensión en el territorio, fue “devuelta” a los palestinos, sin que eso calmara las hostilidades.

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Ana, respecto al idioma, dijo que estudió durante un año para aprenderlo. “Nazareth está muy cerca y es habitual que acompañemos a amigos nuestros a visitar ese lugar, sagrado para los cristianos”, explicó.

El 20 por ciento de la población de las ciudades es de origen árabe y, en cuanto a religiones, son musulmanes, drusos, beduinos y cristianos, que son los menos.

Uri hace distintas tareas, debiendo para ello viajar unos 15 minutos a la ciudad. Supervisa un equipo que trabaja para chicos que dejaron el colegio; enseña materias en la Universidad y es psicoterapista.

En su forma de hablar, explicó, “se nota que esa no es la lengua madre y cuando me preguntan, digo que vengo de Argentina; creo que no intento abandonar ese tono, para no olvidar de dónde vengo…”.

Respecto a la producción que se realiza en los kibutz, sea en agricultura, cría de aves, tambo o fábrica, el producido total que deja todo eso se destina a las necesidades más urgentes, lo cual surge mediante consenso. “En realidad, todo comenzó como un sistema solidario general, con raíz socialista, pero eso se fue diluyendo y sólo persiste la forma en que se invierten las utilidades”, expresó.

La vida de Ana y Uri es para hacer una novela, al menos escribir un libro, y es posible que estén pensando en eso. Están en Bragado y no se nota que vienen de un país lejano, con una geografía distinta y con una tensión a la cual se han habituado, por lo cual muestran una serenidad notable.

Ambos dijeron que la actividad del Papa es prácticamente desconocida en Israel, aunque Uri expresó su admiración por la forma en que se maneja Francisco, “tanto que a veces tengo miedo por su seguridad”.

MUEBLERÍAS: Uri recordó que hasta cerca de los años 80, hubo mueblerías de su familia en Bragado. Cuando viajó a Israel, por primera vez, tenía 20 años.

AMIGOS QUE SE FUERON: Ana lamentó la ausencia física de amigos que tuvo en nuestra ciudad. Por ejemplo, recordó anécdotas de Jorge Cortés en sus comienzos como fotógrafa. Escucharlos ha sido un gusto y un lujo, por lo cual la charla, más ordenada, continuará antes del regreso…

Fuente: Diario La Voz

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