Chiche Duhalde vuelve al ruedo político

Chiche Duhalde vuelve al ruedo político

  • Será candidata a gobernadora por la Provincia de Buenos Aires

  Fue senadora nacional, una de las personas que más trabajó en la parte social durante la presidencia de Eduardo Duhalde, como así también cuando Duhalde fue el gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

 Una mujer que conoce palmo a palmo los distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, y de la tranquilidad de la que hoy goza ha tomado la decisión de volver al ruedo político, predispuesta de hacer algo por su provincia que tanto quiere.

 Hilda Chiche González de Duhalde, compartimos esta entrevista que realizó el periodista Santiago del Moro, para el portal Infobae

 – ¿Sentís que Cristina en cierto punto te teme?

– No, yo no le importo.

– ¿No le importás?
– No, no. Cristina está, creo, en el peor momento. Está en un delirio preocupante, viendo enemigos en todos lados, pero no soy yo.

– Vos tenés una historia con ella…
– No es que tengo una historia. Yo creo que en su personalidad, en el armado de su personalidad, ella necesitaba hacerse fuerte desvinculándose de los hombres, por eso en su primera aparición fue el “sáquenme el Kirchner”. Vos eras muy joven, a lo mejor no lo recordás. Porque necesitaba demostrar que era ella y renegar de alguna manera de su apellido, porque era una manera de mostrarse fuerte.
La verdad que mi vida ha sido al lado de mi marido, ha sido sola, y yo no reniego de nada, la vida es lo que te toca vivir y lo importante es reconocerlo. Y después cuando te toca hacer política, tratar de hacerlo, si sos mujer, como mujer. Porque las mujeres tenemos algunas cosas que nos diferencian de los hombres, yo no creo que somos mejores, creo que somos distintas. Y creo que le podemos aportar a la mirada del hombre la mirada femenina, que tiene más preocupación, o más sensibilidad frente a las cosas, y lo que no hay que perder cuando uno hace política es eso, ser mujer, ser lo que sos.

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– ¿Pero vos la ves masculinizada?
– La veo masculinizándose. Más allá de su aspecto físico, la ves masculinizándose en el rol.

– ¿Cómo reciben tus nietos, cómo recibe tu familia la exposición de ustedes, lo bueno y lo malo? ¿Cómo toman el cachetazo?
– Mirá, cuando mis hijos fueron adolescentes era una etapa difícil, porque ellos no tenían la libertad que querían, porque estaban en esa etapa que naturalmente para cualquier familia es difícil, pero ahora que son hombres y mujeres grandes tienen un acompañamiento muy profundo, y un enorme cariño por su papá. Y como que lo cuidan y lo protegen. ¿Vos sabés que era uno de los pocos intendentes que vuelve a ser intendente después de la dictadura? Porque al ganar Alfonsín hay un cambio de signo político y la mayoría eran hombres del radicalismo, entonces eran nuevos intendentes.

 

La droga
“Cuando (Duhalde) descubre este fenómeno a raíz de una directora de escuela, que viene a decirle en el Hospital Gandulfo ‘tenemos’… no me acuerdo… ’11 o 12 chicos internados por haberse bolseado’, que era lo primero que descubrimos, la gente de nuestra generación empieza a ocuparse y alertar a los intendentes de que había una enfermedad nueva en la sociedad, que él no la había visto hasta el golpe del 76, siendo intendente, pero que era muy clara. Empieza a reunirse con los chicos de las escuelas secundarias y venían con los profesores, todos los jueves”, recuerda Chiche.

-¿En qué año, esto?
– Y… 84, 85, y cuando se reunían los chicos decían, ante la pregunta, ‘sí, en mi escuela hay quienes consumen’, los profesores decían que no. Y bueno, empieza a hacer congresos… Bueno, el Sedronar fue creación de él y todo lo que existe fue creación de él. Pero cuando vos te involucrás en este tema, la única manera de acallarte, definitivamente y para siempre, es involucrarte.

– ¿Cuál es tu dolor, Chiche?
– Y, debo tener muchos, ¿no? Pero no sé, ahora no sé, es una pregunta que me sorprende porque estoy en un buen momento de mi vida.

-¿Con qué no has podido?
– Bueno, si me remonto a mi infancia, que es muy lejana, el haber tenido una mamá y un papá juntos, haber perdido a mi papá, que se fue un día.

-¿Las dejó?
– Sí, y después cuando yo ya tenía tres nenas, lo busqué, lo busqué y lo encontré. Después de tantos años, me di cuenta de que esos años no habían pasado en vano, que esa figura que yo había idealizado de mi papá no tenía nada que ver.

-Pero tu papá las abandonó. 
– Claro, papá se fue.

– Se fue con otra otra mujer.
– Se fue, después, bueno…

-¿Qué edad tenías vos?
– Yo ya tenía 15 años.

-¿Y qué explicación les dio?
– No, fue una situación que se dio en casa y que agarró sus petates y se fue. Nunca se habían llevado bien con mamá, y por ahí eso es una cosa que me quedó medio inconclusa, ¿no? Y por debajo de la puerta, unas vacaciones, me tiraron un papelito que decía ‘Valentín Víctor González, sepultado en tal lugar, en el Cementerio de Lanús’. Fui una vez y no fui más. Fui con mi hermano y no fuimos más.

-¿Cómo hiciste para creer en un hombre? Porque te abandonó el hombre, por lo menos en los primeros años más importantes de tu vida, que es tu padre.
– La verdad que cuando lo conocí a Eduardo era una etapa muy linda mía. Yo salía de trabajar, de la escuela de Guernica, y con mi guardapolvo… En verano trabajaba también, porque nos pagaban aparte de la escuela, te pagaban otro sueldo más si trabajabas en escuela de verano y para mi familia era muy importante ese sueldo, entonces yo iba a trabajar a la escuela de verano que era una escuela recreativa, los chicos comían y los llevábamos a algún club, a la pileta. Y después que salía de ahí, con mi guardapolvito, me iba al club Los Nogales, de Alejandro Korn, donde él era bañero, y así lo conocí.

-Hablás de amor y hablás de Duhalde, ¿él fue tu primer hombre?
– Él fue mi primer novio serio, con quien en un año y medio de habernos puesto de novio nos casamos.

-¿Pero tuviste otras historias antes con otros pibes?
– Tuve algunas, no muchas, porque entonces no era como ahora.

-Porque en ese momento no era tan bien visto una mujer que tenía relaciones sexuales previamente al matrimonio.
– No, eran noviazgos con compañeros de escuela secundaria, esas cosas, pero no mucho más que eso. El novio definitivo era Eduardo, que lo conozco en San Vicente, y en un año y medio nos casamos, y enseguida empezaron a llegar los hijos, y enseguida empezó la carrera política de él. Pensá que en el 73, cuando nace mi segunda hija –la primera nace en el 72 y la segunda en el 73–, y ya cuando vino la cuarta, porque primero fueron todas mujeres, yo ya decirle a mamá: ‘Mamá, viene otro hijo más’, era como que me costaba.

-¿Cómo tomaste cuando tu hija te dijo que quería ser monja?
– Mal, pero muy mal, porque fue muy sorpresivo. Yo llegaba de haber comprado las telas de la mayor, que se casaba, y me dice ‘la semana que viene me voy al noviciado’. Me mató. Estuvo dos años, y por suerte…

-¿Por qué por suerte? ¿Lo vivías como una frustración vos?
– Sí, claro, porque yo lo que noto, por lo menos en esa congregación, y en otras debe ser parecido, a los que estudian para ser sacerdote, a los seminaristas, se les da una gran preparación intelectual, y a las chicas que van a ser monjas, consagradas, son como las ayudantes, las que les planchan. Y no las preparan, porque tendrían que prepararlas intelectualmente igual. No me gustaba el rol que las mujeres cumplían dentro de esa congregación.

-¿Y después cómo fue el día que te dijo ‘bueno, mamá, vuelvo a la vida normal’?
– Me llamó por teléfono y me dijo ‘me vuelvo’, y fue una alegría bárbara. Está en pareja, va a ser mamá. Pasaron varios años, pasaron como 15 años. Vino muy decepcionada y empezó una vida normal.

-¿Cómo creés que te ve la gente, la gente que está ahí? ¿Qué creés que ve en vos? ¿Lo bueno y lo malo?
– No lo sé, no lo sé. Creo que la gente joven no sabe que existo, no me conoce, no recuerda mi tarea, porque es muy joven, la gente de 20 o 25 años. La gente mayor me sorprende con alegría cuando de pronto me dicen ‘uy, Chiche, vuelve, qué alegría, me pone contenta’. No son millones, la gente con la que me encuentro. Saben que soy una trabajadora, una hacedora.

-¿Sos buena persona?
– Yo creo que sí, por eso es que si algo me motiva de volver al ruedo político, sabiendo que me meto en una tarea muy difícil, donde voy a tener dolores, lo hago porque me parece que las cosas se pueden hacer distinto.

-Si esta nota la ve alguien dentro de 100 años, ¿qué te gustaría decirle?
– Bueno, que Chiche estuvo en este programa tratando de transmitirle a la gente su vocación y su deseo más íntimo, de hacerle un poquito de bien a la Argentina.

FUENTE: INFOBAE

 

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